NOSOTROS

Es mejor ser bueno para nada que malo para todo.

Sí, se puede ser bueno, siendo bueno para nada. Si practicas a diario, puedes ser el mejor. Sin buenos para nada la buena música no existiría, ni las mejores películas, las hamacas, la Mona Lisa, la torta ahogada. Los grandes inventos y los discos clásicos fueron creados (por accidente) por los mayores buenos para nada de la historia. Por aburrimiento. Por rebeldía. Por insatisfacción.

Sólo acéptalo. Eres un bueno para nada y amas la música de puros buenos para nada.

Dilo con convicción: soy un bueno para nada. ¿Crees que eres muy negativo? No, eres muy positivo pero de manera cínica. Todo lo ves de color negro acetato y durante esos raros momentos en que el mundo se calla a tu alrededor escuchas en tu cabeza el ruidito que suena cuando el disco llega a su final.

Cuando eres un bueno para nada el mundo es tu ostra. Sólo puedes mejorar en seguir igual. Ya eres consciente de que a tu vida le falta algo, pero has aprendido que si no te gusta la canción puedes cambiar el disco de lado. Transformar tu vida.

No tienes que hacer absolutamente nada excepto aceptar quién eres y dejarte llevar. Olvida todo lo que "tienes que hacer". Deja de abrir tus estados de cuenta. Olvida tu trabajo, tu futuro, tus hijos, tu gato, tu banco.

Sólo hay dos cosas en la vida que valen la pena: hacer música y escucharla.